miércoles, 1 de junio de 2011

Oda al colesterol y un Milagro.

Ausencias notables en la pasada cena del viernes 27, la última cena de mayo. Los cuatro ases de la dieta mediterránea coparon el estrellato de la noche, a saber: panceta, careta, costilla y chorizo. ¿Se merecen una estrella en el paseo de la fama?, bueno, eso ustedes, nuestros cibernautas favoritos, deben decidirlo. Nosotros lo tenemos claro, se merecen una estrella y varios Óscar, a saber, mejor guión, mejor cena adaptada, mejor actor protagonista y mejor música, gracias, cómo no, al dulce crepitar de los sarmientos.
Amplien la foto y escuchen el dulce crepitar. Tengan fe.

Pero dejémonos de líricas y retóricas baldías llenas de adjetivos superfluos y pasemos a la crónica, que con bastante retraso llega ya. Primero, como siempre, el tiempo: la verdad que por una vez mayo marceó, pues hacía un fresco de inicio primaveral, casi frío.
Como verán en las instantáneas, el vino llegó porteado por Fausti y Paco. Gracias a Paco, la cuadrilla, muy dada a la improvisación y el caos, pudo cenar con vino. Muchas veces me repito y me dicen, qué pesado eres, tío, pero entendedme si digo una y mil veces que Paco vino del Najerilla para aportar cordura entre tanta insensatez iregüense, y es que, si no llega a ser por él, la Cuadrilla hubiera tenido que mendigar vino en alguna bodega vecina, y esto es así y nadie me lo puede negar. Gracias, Paco.

Fausti y Paco, emulando a aquellos porteadores que salían en las pelis de Tarzán. Siempre había alguno que se caía por el terraplén. Me impresioba la indiferencia con que Tarzán, Rey de la Selva y sin duda ninguna también de los monos, contemplaba este tipo de accidentes laborales.

Aitor se lo curró, como siempre, con las ensaladas. Esta vez con tomatito, cebolla abundante y unas latas de bonito. La cebolla hizo mella en la mayor parte de la cuadrilla, provocando la ya conocida, HTJ, o sea,  Halitosis Transitoria Jubilar. Que traducido a román paladino no es otra cosa que un aliento de tirar para atrás. Así de sacrificada es la vida de la cuadrilla.
Amplíen la foto y degústenla. Tengan fe.

He aquí las cuatros musas inspiradoras de nuestra “Oda al Colesterol”. Qué magnifica sinfonía para el paladar. Tengo que decir que esta vez sí que se bendijo la mesa, no entro en detalles descriptivos, pero sepan que la actitud de los cofrades ante la Acción de Gracias fue muy variada, más bien dispersa.

Lo mismo digo. Insisto, tengan fe.

Juanan y Fausti.

No se pierdan el detalle de la foto en blanco y negro sobre la cabeza de Aitor. Muro y Juanan embotellando directamente del garrafón.

Momentos de tensión vividos en la sobremesa. Chuma apenas da crédito y Paco no se lo puede creer.
El vino no estaba fresco, pero en una noche como la del pasado viernes esto tampoco era esencial. Lo importante es que el delicioso néctar fuera bueno, entrara bien y produjera placeres; así fue. Alguno salió ligeramente golpeado del refectorio, pues la charla, el ambiente y la conversación alentaban el deseo de beber más y más vino. La fotos, sin duda, dan fe de ello.

EL MILAGRO
¿Están majaras los cofrades? Tal vez, pero... dígannos, de qué nos sirve estár cuerdos. Pero vayamos al grano o, mejor dicho, al Milagro. Parece ser que alguien posó su copa de vino sobre el mapa de La Rioja dejándo la huella del delicado néctar precisamente sobre el pueblo de Villamediana, de donde (salvo Paco) somos originarios esta banda de tarados. Pues, bien, la Cuadrilla sostiene, sostenemos, que esto no ha sido casualidad, que el Divino Baco ha venido a visitarnos y nos ha dejado esta preciosa señal, perdón, Señal, para que no decaiga la fe.
En cualquier caso, sea Milagro o no, la Divina Señal puede servir para ubicarnos en el mapa. Estamos ahí, dentro del círculo.

¿Es un Milagro? ¿Estamos locos?

Locos o no, sin esperar respuesta a la pregunta que sirve de pie a la penúltima foto, Juanantonio os dice adiós desde la reja, y os desea feliz entrada de junio, queridos ciberlectores. Y no olviden que, admitiendo nuestra evidente pulsión exhibicionista, ustedes también tienen lo suyo por el lado voyeur.
¡Allons enfants de la Patrie, le jour de gloire est arrivé!

Estáis todos bendecidos.

martes, 17 de mayo de 2011

Rancho de fiestas

Sí, amigos, sí, estabais en lo cierto. El pasado viernes 13 de mayo tuvimos cena y hasta hoy no ha habido en el blog ni la más leve mención al acto, supongo que tiene una explicación, bueno, supongo que tiene una carretilla de explicaciones, a cuál más absurda. Una, por ejemplo, que los dos días siguientes fueron fiestas y la tormenta lúdico-etílica, el desorden horario (el famoso jet lag bodeguero), provocaron serias interferencias en el normal discurrir comunicativo entre cofrades. Otra, y es otro ejemplo, que quien escribe, bastante cenizo, se olvidó llevarle la cámara a Javi para que cargara la batería, por lo que el reportaje de fotos es más bien penoso, algo que quizá haya influido en ese defecto de comunicación. Otra, y es el último ejemplo, que era viernes 13. En fin, lo cierto es que cenamos de cojones, y esto, aunque las fotos no sean muy buenas, tienen que creerlo. Lo importante es que era Viernes Sí.
Pero pasemos a la crónica.
Primero el tiempo. Noche calurosa, se inauguraban las fiestas y los cofrades subían con el jersey sobre los hombros, en manga corta, como el típico poteador del PNV, sólo que sin camisa y sin cantar eso de"... y un inglés vino a Bilbao...". 
Ya desde la hora del chupinazo (del que por desgracia tampoco tenemos constancia gráfica) Javi, el cofrade encargado de preparar la cena, se estaba currando un rancho especial, con costillita y chorizo. El olor que desprendía la bullente marmita estimulaba a los cofrades según iban llegando, de tal manera que ninguno pudimos resistir la tentación de meter la cuchara de madera en la sartén para saborear el exquisito caldo y apreciar el estado de cocción de la patata. En fin, excusas para meter el morro.
Aspecto de la marmita en la que se gestó el rancho. Javi, LCF, fue el artífice de esta obra maestra que por desgracia no podrán apreciar adecuadamente. Las razones... ustedes ya las saben, al menos alguna. Creo que fue Pedro el que con la cámara de su móvil tuvo que dejar constancia; ¡y menos mal! Somos un desastre.
Fíjense cómo desde la cuna de la cuchara, con el tenedor en la diestra, Juanan comprueba el estado de la patata, en ese momento ya era purita mantequilla, amigos.

El maestro antes de dar por concluido su delicioso lienzo. Observen cómo relame los pinceles.

Hay que confesar, y esto es importante, que por una vez, no se bendijo la mesa. Esto es algo que algunos cofrades advirtieron cuando la marmita estaba ya medio devorada. A veces, pasa.
Hubo quien dijo que el rancho estaba un poco sabrosito, el mismo maestro, demasiado autoexigente, lo dijo, pero yo tengo que decir que fue un deleite dar vado a semejante caldereta, y además a cuchara.

Antes, durante y después de la cena hubo tertulia, como no podía ser de otra manera. La bodega es un foro para cultivar la amistad en torno a una mesa y a un vaso, bueno, o a la botella directamente, como podrán ver en la foto inferior a este texto. Juanatonio pimplando al higuillo, es decir, recibiendo el chorro del delicado néctar directamente en la boca; ¡qué clase tiene!


No sé si habrá parado mientes en el enrejado del domicilio social. Ideal para pelar la pava en verano. Aunque se supone que somos nosotros los que tenemos que salir fuera. Lo cierto es que en las bodegas también se ha pelado mucho la pava, ¿por qué? Muy sencillo, queridos amigos, porque el vino es un grandísimo desinhibidor, y provoca que hasta el más cortado se suelte sin reservas tras la ingesta de este gozoso caldo que es el vino.

Los cofrades posan tras la cena. Mirándolo bien, cosa que es imposible, pues la foto está movida, parece que estamos posando para la portada de un disco. Incluso hasta parece que Pedro se va a arrancar con una jota.
A continuación bajamos al pueblo, al Azalea, como siempre. Después de tomar un café y un refresco con Ramón, nos fuimos a la plaza. No sacamos a ninguna moza a bailar, pero dimos unas buenas vueltas y alguno acabó seriamente perjudicado.
Las fiestas son así, amigos.
Puede que fuera viernes 13, que sí, que lo era, pero lo importante para la Cuadrilla es que ante todo era Viernes Sí.

Bueno, queridos, hasta otro día; estáis todos bendecidos.

lunes, 16 de mayo de 2011

Fiesta en las bodegas

El sábado hubo fiesta en las bodegas, como no podía ser de otra manera, claro, estábamos en fiestas. Ni las aves rapeces, ni los mismísimos buitres (¡qué animalitos!) se quisieron perder el evento. El caso es que mientras los cetreros bridaban a la concurrencia su magnífico espectáculo, la gente de la ORB aprovechaba para perfumar el barrio de las bodegas con un sahumerio bendito que salía de las parrillas de panceta al sarmiento, y que alegraba hasta le vuelo de las águilas.

Águila en las bodegas, probablemente huele la panceta.
Puesto que eran fiestas... qué menos que incluir un ave rapaz nocturna.

La ORB, una organización de altos vuelos, el buitre también quiso atravesar la "deliciosa nube".

Alucinante contemplar de cerca el vuelo de estos lidos pollitos.

Como siempre, para que todas estas historias salgan adelante y tengan éxito, tiene que haber detrás gente generosa que se lo curre; eso sí, unos más que otros.

La desgustación se alargó hasta entrada la tarde con grandísimo éxito de público. Los cetreros se colaron en El Rincón y descubrieron las bondades de nuestros calados.
He aquí una serie de fotos hechas en el subsuelo, en los mismísimos sótanos del Paraíso.
De El Ricón fuimos a la bodega de Los Pompeos, las constantes libaciones pusieron a algún concurrente al borde de la verdad, o sea, al otro lado del espejo. Aun así siempre hay tiempo para discusiones interesantes, como la de los corchos, y la paulatina desaparición de los auténticos por otros creados a partir de pasta de serrín.

La fiesta fue magnífica, alguno salió de la cueva cuando apenas un rescoldito de luz crepuscular, en fin, qué os voy a contar, amigos, que no sepáis ya.
Ya lo sabéis, estáis todos bendecidos.
Chao, caros amigos.

domingo, 8 de mayo de 2011

Aurelio, más que una leyenda.

Aquí tenemos a nuestro amigo Aurelio (Roddy McDowall), el científico Aurelio en estado puro, un tanto escéptico y descreído, pragmático, algo sobrevalorado (sobreo todo por su novia) y poco amigo de perder sus bienes materiales. En cualquier caso, qué buena persona era Aurelio, y cuántas buenas conversaciones ha provocado en la Cuadrilla de los Viernes Sí. Es verdad que Zira (Kim Hunter), su novia, también científica, le da mil vueltas. Ella es idealista y más observadora e inteligente que nuestro amigo. Pero hablemos de Aurelio.
Aurelio antes de que Taylor se cruzará en su camino, tomando vermú. ¡¡Qué clase tiene!!




Aurelio es, ni más ni menos que el Darwin de los simios, pues cree en el evolucionismo y sostiene que el simio viene del hombre, asunto que consideramos debería ser tenido actualmente en consideración por nuestros científicos del CSIC, al menos a tenor del comportamiento de ciertos humanos de nuestra historia reciente. Lo que ocurre es que, incluso en el planeta de los simios, la religión se opone a la ciencia. Los jerarcas de la religión simia, los orangutanes, lo llaman al orden (como otros llamaron a Galileo o a Giordano Bruno), puesto que las teorías aurelianas atentan contra los dogmas de la doctrina oficial. Aurelio corre el riesgo de ser considerado un hereje, algo que pondría fin a su carrera como científico, y lo que es peor, le haría perder su posición y sus privilegios. Por eso, Aurelio está dispuesto a retractarse, lógico, tiene carrera, es funcionario, le van a subir el sueldo, quiere casarse, vivir cómodamente y no meterse en líos, además, si Galileo lo hizo, por qué no lo iba  a hacer él. Zira es mucho más valiente que él, dotada de unos valores éticos más sólidos que los de su novio, ella sí que lo dejaría todo por una causa justa, Aurelio sin embargo se lo piensa, pero son precisamente la imperfección y la cobardía de Aurelio las cualidades que enternecen a la Cuadrilla de los Viernes.



Al final el amor tira mucho, y el bueno de Aurelio hace lo que su novia desea. Se mete en un lío de la hostia, libera a Taylor (Charlton Heston) y a una chica con la que pretende amancebarse y se convierte en un fugitivo, junto a Zira y al sobrino de ésta. En fin, pero en esta escena ocurre algo genial, y es que no sabemos muy bien si el que interpreta el papel de humano es la persona o el personaje, es decir, si es Charlton Heston (presidente de la Asociación Nacional del Rifle) o si es Taylor. Resulta que el bueno de Aurelio lleva armas, pero no las considera necesarias, es normal, para qué, ¡¡podría hacerle daño a alguien!! Pero Taylor no está de acuerdo y se agencia un rifle echando leches. Aurelio quiere convencerlo de que no es necesario, pero nuestro querido amigo es desobedecido y desacreditado por el soberbio e impresentable humano, que al final, eso sí, y como sin querer hacerlo, les da las gracias de un modo tibio, arrogante y altivo; pobre Aurelio, después del lío en que se ha metido. Incluso Zira le tiene que recordar que desde el principio tuvieron dificultades y que su patético agradecimiento es a todas luces decepcionante. El espectador, observando la actitud de Taylor, se da cuenta de que no merecía la pena liberar a tamaño pedante, y creo que Aurelio también, pero a estas alturas de la película nuestro amigo, el chimpancé Aurelio, es ya un hereje y no le quedan más huevos que salir por patas.


Al final, Aurelio pierde, y todo por salvar al impresentable de Taylor. El zoófilo beso de despedida a Zira tiene mucha guasa, aunque a nuestro amigo no le hace ni puta gracia, y menos todavía cuando llegan los gorilas de la policía y se lo llevan detenido por traidor y por hereje. 
A Taylor le espera su destino, con un final sobrecogedor que salva cualquier peli por mala que sea. Quizá tenía diez años cuando la vi por primera vez, pero esa escena me quitó el sueño, y todo por culpa de Taylor, qué cabrón. Produce un terrible desasosiego ver ahí la Estatua de la Libertad semi enterrada en la playa. Pero hoy pienso más en lo que pudo haber sido del bueno de Aurelio, al que se llevan detenido. Su final es terriblemente incierto, pero hoy nadie se acuerda de él, así es la vida.
La Cuadrilla Viernes Sí está contigo, Aurelio.

martes, 3 de mayo de 2011

Cangrejos y Cocochas

¡¡Otra vez las tarteras!! Qué emoción amigos, qué deleite. Cangrejos y Cocochas, en fin, qué os puedo decir, queridos amigos. Ya veis que ni siquiera me he tomado la molesta de empezar con el gentil cibersaludo, ni siquiera hay crónica del tiempo. Hoy sólo hablamos de Cangrejos y Cocochas, así, con mayúsculas.

Paso directamente a la crónica. Cometimos el error de bendecir la mesa con las tapas levantadas, y así era muy difícil mantener una actitud contrita y compungida. No obstante, la ceremonia de acción de gracias se llevó a cabo con más decoro de lo que suele ser habitual.
Somos de interior, poco amigos del agua, nos gusta más el vino. Pero lo nuestro es más el agua dulce que la salada. Salvo Paco, el hombre que vino del Najerilla para aportar un poco de cordura entre tanta insensatez iregüense, el resto de la cuadrilla aprendió a nadar en el Iregua. Lo cierto es que todos somos de agua dulce, así que lo de las cocochas lo dejo para expertos de litoral y viejos lobos de mar, sólo puedo decir que estaban deliciosas, así, con su ajito, su perejil, su aceitito de oliva, todo bien ligadito, espesadito y dorado, en una gelatina deliciosa que convierte milagrosamente la barbilla inferior de un pez en un manjar; increíble.


El cangrejo, de nombre científico ‘Astacus, astacus’, según la rae “un artrópodo crustáceo del orden de los decápodos”, ahí es nada. Uno lee todo esto y da la impresión de que se va a comer un tomo de la enciclopedia británica, pero no, queridos amigos, no, la foto deja claro lo que nos jalamos. No pierdan la oportunidad de ampliar la imagen. Disfruten con la contemplación de esa salsita que crea adicción a la primera dosis y que está elaborada a partir de una fórmula tan sencilla como mágica, aceite, unos tomatitos, ajitos, cebollita picada, sal y unos pocos chiles para que den emoción al asunto. Y vaya si la dieron, a más de uno nos sudó la calva.
Antes lo cangrejos se pescaban de cualquier manera. En el Iregua, pero también en las acequias grandes, como el Río Varea o en cualquier otro canal de riego de las fincas (como tenemos lectores por todo el mundo, ya aclaro que hablo de lugares de Villamediana). Se echaban gavillas de sarmientos al río, con un poquito de hígado dentro, y media hora después uno podía sacar del río la gavilla con un suculento botín enredado entre los sarmientos. También se ponían ladrillos en la corriente de agua, por cuyos agujeros se colaban los simpáticos crustáceos. En fin, era fácil dar con cangrejos autóctonos. Luego llegó la crisis, la nefasta política de repoblación con cangrejos no autóctonos, etc. Podría escribir sobre el tema, pero tal vez algún experto ciberlector quiera poner un comentario en esta crónica ilustrando a los Cofrades de la Cuadrilla Viernes Sí.
Nosotros… la verdad, no sabemos mucho más acerca de la historia del cangrejo, nos limitamos a succionar sus caparazoncitos, saborearlos, untar la salsa y chuparnos los dedos como depravados libertinos. Qué gozada, amigos.
López de Calle Fotógrafo llegó a tiempo, pero su cámara no es tan rápida como el revólver dél mítico Lucky Luke. La idea era captar a Juanan mordiendo a una indefensa cebolla siempreviva, pero no fue posible, no obstante vean con qué gozo la paladea. Por fin, gracias a Javi, el Uruguayo, pudimos comer siemprevivas, ¡¡¡qué buenas estaban!!! Estaban dulcitas, pero eso no evitó que, dada la abundante ingesta, se dieran casos de halitosis transitoria jubilar. No sé los demás, pero yo tuve el sabor de la cebolla en la boca hasta bien entrado el sábado.

Ya saben, la próxima cena de Viernes Sí es en fiesta de San Isidro. No olviden visitarnos, lo mismo hasta ponemos alguna foto de los Cofrades en el baile de la plaza, agarrando con pulso firme la cintura de alguna moza mientras suena el pasodoble o alguna de Georgi Dann, la Barbacoa, por ejemplo.
Ya saben, lo nuestro es claro ejercicio de exhibicionismo, y lo vuestro, amigos, purito voyeurismo.

Estáis todos bendecidos.

sábado, 23 de abril de 2011

6º Certamen de Vino. Ciudad de Villamediana.


El pasado 16 de abril tuvo lugar en la bodega de Señorío de Yerga el 6º Certamen de Vino. Ciudad de Villamediana. En esta ocasión participaron 15 cosecheros y formaron parte del jurado, Andrés Morán, ya un clásico dentro del certamen, enólogo y profesor del IES La Laboral, Basilio González, enólogo, Ángel Villar, sumiller, e Iván Ausejo.
Una vez más, el objetivo era doble, por un lado, promover y potenciar la cultura del vino a nivel popular y, por otro lado, fomentar el Barrio de las Bodegas como escenario para el ocio y la convivencia.
Se trataba de 15 vinos de elaboración tradicional, con uva autóctona y sin estancia en barrica.
El Primer Premio fue para un clásico del pódium, Pepino, que triunfó presentando un vino de gran poder aromático, afrutado, elaborado casi al cien por cien con garnacha, y con unas muy buenas condiciones de color, cuerpo y grado.
Pepino, con su vino de oro. El calendario del fondo es del 2010, pero merece la pena conservarlo. Hay que tener mucha clase para caerse así por las escaleras.

El Segundo Premio fue para los Merengues y Larry que ya conocieron las mieles del triunfo el año pasado. Presentaron un vino elaborado fundamentalmente con tempranillo y un veinte por ciento aproximadamente de garnacha; porcentaje clave para el éxito, según sus propios creadores.
Jósean, con la vino merecedor de la plata.

El Tercer Premio fue para Chuchi, aunque lamentablemente no hemos podido captar para este reportaje. Siempre habrá tiempo de dedicarle un monográfico.
Enhorabuena a la ORB por este magnífico y trabajo y adelante. Sentimos no tener fotos del evento en sí, pero este año no contamos con el "pase de prensa", por lo que hemos tenido que tirar de Agencia. Si alguien quiere hacernos llegar alguna foto del Certamen, que por favor nos al envíen para colgarla en esta crónica.
Os dejamos con algunas fotos hechas en Las Bodegas esta misma mañana.
Un saludo

Unas cuantas escenas de El Rincón.
Para terminar una foto de la superficie.
JesúsMari y JoséMari, ahí es nada. La Cátedra.



lunes, 18 de abril de 2011

La barbacoa

Comienzo la crónica del último Viernes Sí pidiendo primero disculpas a los lectores y seguidores del blog (los que no leen pero ven las fotos) por la demora en la crónica que sigue. Paso ya a iniciar el relato de los hechos.

Primero el tiempo. Típica noche primaveral, cuyo día pone cachondo al personal y luego durante la noche pega el hachazo con temperaturas más bien frescas por no decir frías, con nubes bajas de evolución que nos impidieron ver la luna (aunque las libaciones de crianza permitieron a algunos de los cofrades contemplar el satélite terráqueo a través de esas masas de vapor acuoso suspendidas en la atmósfera, que para entendernos llamamos nubes).
Una noche más tuvimos que pasar al exilio dorado de la bodega de Pedro, la Cuadrilla, poco acostumbrada a trashumancias de este tipo, disfruta cuando halla cobijo en su Refectorio, cuya chimenea e instalaciones podrán ver con mayor lujo de detalles en la entrada del antepenúltimo Viernes Sí (crónica del 20 de Marzo).
Siguiendo las consignas Georgi Dann, ese cantante que hacía del otoño un tiempo anhelado, nos liamos con la barbacoa, y, cómo no, contamos con la fundamental y única energía de los retorcidos y generosos pámpanos de Baco.
En esta ocasión contamos con tres invitados de honor, Benito, que vino de Lodosa, y dos nativos del pueblo, Javi y Chuma, que como mandan las normas de la cofradía, colaboraron con dedicación y empeño en la preparación de las viandas.
Esta vez tocó cena mixta, es decir, dieta mediterránea: panceta, choricillo y careta (faltaron las costillas, el cuarto as de la dieta patrimonio de la humanidad). Aunque en esta ocasión la nota de color la pusieron las chuletillas de cordero, que mientras se doraban bajo las generosas brasas perfumaban el barrio de las bodegas, atrayendo hacia donde nosotros estábamos a un gran número de curiosos que fueron despachados con cintura y cordialidad.
Observen, amigos, a Juantonio ejerciendo de maestro asalari. Es evidente que no atesora la destreza del gran genio de la sal, Bretón, a quien esperamos ver pronto por la bodega. Juanan quiso imitarlo en este noble arte, pero no fue lo mismo. No obstante quede constancia aquí del reconocimiento por parte de la Cuadrilla de nuestro asalari interino. No pierdan detalle en la imagen, vean cómo uno de nuestros invitados se frota las manos, sin duda que como fruto de la impaciencia, ante el humeante manjar.

Precioso plano cenital. Observen el color que poco a poco van adquiriendo las costillas de cordero, "Agnus Dei". Fíjense cómo, a través del enrejado de la parrilla, la careta mira con envidia a las chuletillas, que por una vez robaron algo de protagonismo al cerdo; ¡animalicos!



Con la fumata blanca llega el famoso "habemus gana". Lástima que las cámaras no pudieran recoger la magnífica palomita de Fausti cuando uno de los platos ya se iba al suelo. De pronto nos vino a la memoria la parada de Miguel Ángel en el Mundial del 78, ¿la recuerdan? ¿quieren verla? Pues cliquen aquí, adquieran cultura con nosotros, amigos, nunca es tarde para aprender. Está justo en el minuto 1 y 18" (a cámara lenta, un lujo), parada.
Pero bueno, nos despistemos con datos eruditos que pertenecen a los más íntimo de la Cuadrilla, vayamos de nuevo a la crónica. No pierdan tampoco detalle del choricillo, que en un lugar discreto, pero no menos importante, aguarda su turno.
Cofrades e invitados liberan la panceta tostada, mientras Junantonio, el asalari interino, y Paco, el hombre que vino del Najerilla para aportar cordura entre tanta insensatez iregüense, observan impacientes la operación de desalojo de esas deliciosas viandas.

Ya en el Refectorio las chuletillas vistieron de gala la mesa, junto con el crianza y las ensaladas. No hubo ajetes ni siemprevivas, pero ya habrá tiempo, ya. Se bendijo la mesa sin recogimiento ni protocolo, con la boca llena, así fue, sentimos decepcionaros, queridos ciberamigos, pero la realidad fue esa y la impaciencia incontenible.

Bueno, y como decía Súper Ratón antes de acabar sus hazañas, no olviden supervitaminarse ni supermineralizarse, ahí es nada, menuda clase que gastaba el ratón volador, traía a los gatos de cabeza y a nosotros, los cofrades del Viernes Sí, nunca nos pareció bien. Pero Super Ratón no era nada comparado con el hijoputa de Piolín, lindo gatito, ni el sinsustancia del "Correcaminos", nosotros vamos con el gato Silvestre y el Coyote, dos grandísimas personas injustamente tratadas por los programas de animación.

Termina ya la homilía. Al final, como podrán ver en la imagen superior, Juanan y Javi dieron el pistoletazo de salida hacia el Azalea y luego, con el firme, pero que firme, firme, muy firme, firmísime, firmérrimo, propósito de irse pronto a casa... nos dieron las cinco y media y... "allons enfants de la patrie, le jour de gloire est arrivé".
 Estáis todos bendecidos, caros amigos.





jueves, 14 de abril de 2011

Confitura


"Confitura" es un cortometraje creado dentro de una campaña de buenos hábitos alimentarios de la Universidad de Navarra. Desde el insti de San Adrián se nos ha ocurrido hacer una "Confitura", os animo a que lo veáis y lo promocionéis. Cuantas más visitas tenga el vídeo más fácil será que nos regalen una pizarrita digital, así que os pido que por favor colaboréis.












Clicar aquí:
http://www.youtube.com/watch?v=nnZR6j5n9ek

Un saludo y corred la voz.
Ernesto.