miércoles, 15 de junio de 2011

El eclipse

Queridos cofrades, os presento a la Luna, la misma que en las noches dionisiacas ilumina nuestro camino al bajar de las bodegas. He estado por el Cerro de San Cristóbal esta noche, había ambientillo. Las nubes nos han privado de un espectáculo mayor, pero no pasa nada, dicen que dentro de diecisiete años habrá otro.
Estar por el monte me ha hecho recordar alguna de nuestras noches locas con ascensión al depósito incluida. Por supuesto he traído a mi memoria la épica escalada al cerro en diciembre, con una nevada tremenda, ah, y por la cara norte; acojonante.
Pero no me extiendo más, que no es plan.
Que la travesía por el árido y pedregoso desierto del Viernes No os sea leve. Fuerza hermanos.
Saludos.








domingo, 12 de junio de 2011

Ñam y otras aventuras

Noche de fiestas en Logroño y en La Rioja en general por el puente del 9 de Junio, pero... ¿justifica esto la cancelación de una cena? Por supuesto que no, para la Cuadrilla un Viernes Sí es día de oración, y sin una justificación debidamente explicada ninguno de los Cofrades puede desatender sus obligaciones religiosas. Bueno, el caso es que hubo alguna baja notable, pero, como decimos, debidamente justificadas.
Pasemos sin más preámbulos a la crónica. Primero, como siempre, el tiempo. Ya llevaba unos días el tiempecito tocando los cojones y empeñándose en refrescar los días como si éstos fueran de abril. Lo cierto es que hacía una noche más bien fresca para entrar en la primera decena de junio, por lo demás, nubes bajas, oscuras y de gran concentración, pero sin amenaza de lluvia.


La noche se vistió de chuletón, no era un chuletón de dibujos animados, pero desde luego que animó a más de un Cofrade. Se dudó acerca del proceso, si acunarlos sobre una parrilla normal o si hacerlo sobre la reglamentaria. Tras un breve debate se decidió que había que usar la reglamentaria de chuletones, con plato de barro, o sea, las conocidas Santas Cunas, tridente, salvamanteles de madera y todo el protocolo propio de una cena de Chuletones cuando estos son de dibujos animados.
Éste es el aspecto de los chuletoncitos durante su posado en la parrilla reglamentaria, arriba, poco a poco, las Santas Cunas van tomando temperatura.


Dos gavillas de sarmientos produjeron la amorosa energía, y digo amorosa, no sólo porque doró los chuletones y calentó las Santas Cunas,  lo digo también porque caldeó el refectorio. Un par de vueltecitas, para que no se hagan demasiado y… todo estaba listo para el inicio de la bacanal.



¡Ñam!
¡Ñam!


Y así, tal y como lo describen las fotografías, con un poquito de lechuga y cebolla, conversando amigablemente y practicando continuas libaciones, celebramos la fiesta del Viernes Sí, y es que… hemos venido al mundo a sufrir. Asumámoslo, pues, con resignación.

Después llegó la tertulia, las chanzas conversacionales y otras cosillas que ustedes, queridos ciberlectores, es mejor que no sepan. Como el Domicilio Social está en un lugar de privilegio, tuvimos la oportunidad de continuar la charla en la calle y contemplar al mismo tiempo el espectáculo de fuegos artificiales.  Y en esto, que cuando todo parecía perdido, apareció Chuma, que nada más irrumpir se fue, desconcertando al resto de cofrades, para venir pocos minutos después con una bandeja llena de pastelitos. Bravo Chuma.

Sí, se debatió sobre si los pastelitos son mejor o peor que los pasteles, Paco, a quien felicitamos por su cumpleaños, defendió encendidamente a los primeros, pero lo cierto es que incluso los detractores, todos, absolutamente todos, contribuimos a vaciar la bandeja en pocos minutos. No hay constancia gráfica de los pastelitos de Chuma, fueron vistos y no vistos.
Una foto mientras se cena, sólo una, pues son momentos muy íntimos. Observen a las Santas Cunas en primerísimo plano. Qué espectáculo.


Y la conversación continuó en la calle. No fue un gran espectáculo de pirotecnia, pero sí que sirvió para mostranos algo diferente.


A continuación bajamos al Azalea, auténtica prolongación del refectorio, y tomamos café y unas copas y otras copas y otras, y lo que fue pasando después es difícil de explicar, pero ocurrió de verdad. La noche se fue dilatando y Juanan y quien ahora les escribe nos atrincheramos dentro del bar de Ramón, y pasó lo que pasó, lo que normalmente suele pasar, o incluso peor, en fin…

Un Ford Fiesta, una chica simpática y un señor de Murcia.

Juanan no desaprovechó la oportunidad para refozar lazos de amistad con las nuevas generaciones. Aquí lo tenemos junto a José Mari en la terraza del Azalea. También pasó por ahí el Guille, sobrino de Bretón.
La noche fue introduciéndonos en el proceloso túnel del olvido y la alienación, es lo que pasa cuando se ingieren bebidas, ya sean destiladas, ya sean fermentadas, todas contribuyen al Ditirambo. Por el bar de Ramón pasó un señor de Murcia, el Chacho, que cumplía 42 tacos, Mena y Mamen, empeñada en escuchar Violent Femmes, y entre tanto, Juanan y yo allí, procurando dejar el Pabellón de la Cuadrilla Viernes Sí lo más alto posible.
Ramón, como siempre, poniendo buena música. Aquí lo tienen, buscando la canción en el vinilo. Qué bueno que siga pinchando vinilos, donde esté el disco de aguja que se quite el mp3, ¡por favor, un respeto! Escuchar a los Rolling, a los Purple o al mismísimo Rory Gallagher (y esto va para Josepe) en vinilo es una delicia.

Juanma, alias Chacho, estupedísimamente acompañado por la sonriente María. Felicidades Juanma.

Pero sigamos avanzando por el túnel de la noche. Todavía queda alguna estampa verdaderamente memorable. ¿Quieren ustedes vernos a Juanan y a mí bailando una sevillana? ¿Ponemos a prueba las dos fuerzas? ¿La suya, de morboso voyeurista, o la nuestra, de pervertidos exhibicionistas?

Pues ya ven, ganan ustedes.

Bueno, esto es todo, que no es poco, ¿verdad? Gracias por leernos un día más. Un saludo para todos, en especial para el ciberlector que nos sigue desde el medio de Siberia.

Estáis todos bendecidos.




miércoles, 1 de junio de 2011

Oda al colesterol y un Milagro.

Ausencias notables en la pasada cena del viernes 27, la última cena de mayo. Los cuatro ases de la dieta mediterránea coparon el estrellato de la noche, a saber: panceta, careta, costilla y chorizo. ¿Se merecen una estrella en el paseo de la fama?, bueno, eso ustedes, nuestros cibernautas favoritos, deben decidirlo. Nosotros lo tenemos claro, se merecen una estrella y varios Óscar, a saber, mejor guión, mejor cena adaptada, mejor actor protagonista y mejor música, gracias, cómo no, al dulce crepitar de los sarmientos.
Amplien la foto y escuchen el dulce crepitar. Tengan fe.

Pero dejémonos de líricas y retóricas baldías llenas de adjetivos superfluos y pasemos a la crónica, que con bastante retraso llega ya. Primero, como siempre, el tiempo: la verdad que por una vez mayo marceó, pues hacía un fresco de inicio primaveral, casi frío.
Como verán en las instantáneas, el vino llegó porteado por Fausti y Paco. Gracias a Paco, la cuadrilla, muy dada a la improvisación y el caos, pudo cenar con vino. Muchas veces me repito y me dicen, qué pesado eres, tío, pero entendedme si digo una y mil veces que Paco vino del Najerilla para aportar cordura entre tanta insensatez iregüense, y es que, si no llega a ser por él, la Cuadrilla hubiera tenido que mendigar vino en alguna bodega vecina, y esto es así y nadie me lo puede negar. Gracias, Paco.

Fausti y Paco, emulando a aquellos porteadores que salían en las pelis de Tarzán. Siempre había alguno que se caía por el terraplén. Me impresioba la indiferencia con que Tarzán, Rey de la Selva y sin duda ninguna también de los monos, contemplaba este tipo de accidentes laborales.

Aitor se lo curró, como siempre, con las ensaladas. Esta vez con tomatito, cebolla abundante y unas latas de bonito. La cebolla hizo mella en la mayor parte de la cuadrilla, provocando la ya conocida, HTJ, o sea,  Halitosis Transitoria Jubilar. Que traducido a román paladino no es otra cosa que un aliento de tirar para atrás. Así de sacrificada es la vida de la cuadrilla.
Amplíen la foto y degústenla. Tengan fe.

He aquí las cuatros musas inspiradoras de nuestra “Oda al Colesterol”. Qué magnifica sinfonía para el paladar. Tengo que decir que esta vez sí que se bendijo la mesa, no entro en detalles descriptivos, pero sepan que la actitud de los cofrades ante la Acción de Gracias fue muy variada, más bien dispersa.

Lo mismo digo. Insisto, tengan fe.

Juanan y Fausti.

No se pierdan el detalle de la foto en blanco y negro sobre la cabeza de Aitor. Muro y Juanan embotellando directamente del garrafón.

Momentos de tensión vividos en la sobremesa. Chuma apenas da crédito y Paco no se lo puede creer.
El vino no estaba fresco, pero en una noche como la del pasado viernes esto tampoco era esencial. Lo importante es que el delicioso néctar fuera bueno, entrara bien y produjera placeres; así fue. Alguno salió ligeramente golpeado del refectorio, pues la charla, el ambiente y la conversación alentaban el deseo de beber más y más vino. La fotos, sin duda, dan fe de ello.

EL MILAGRO
¿Están majaras los cofrades? Tal vez, pero... dígannos, de qué nos sirve estár cuerdos. Pero vayamos al grano o, mejor dicho, al Milagro. Parece ser que alguien posó su copa de vino sobre el mapa de La Rioja dejándo la huella del delicado néctar precisamente sobre el pueblo de Villamediana, de donde (salvo Paco) somos originarios esta banda de tarados. Pues, bien, la Cuadrilla sostiene, sostenemos, que esto no ha sido casualidad, que el Divino Baco ha venido a visitarnos y nos ha dejado esta preciosa señal, perdón, Señal, para que no decaiga la fe.
En cualquier caso, sea Milagro o no, la Divina Señal puede servir para ubicarnos en el mapa. Estamos ahí, dentro del círculo.

¿Es un Milagro? ¿Estamos locos?

Locos o no, sin esperar respuesta a la pregunta que sirve de pie a la penúltima foto, Juanantonio os dice adiós desde la reja, y os desea feliz entrada de junio, queridos ciberlectores. Y no olviden que, admitiendo nuestra evidente pulsión exhibicionista, ustedes también tienen lo suyo por el lado voyeur.
¡Allons enfants de la Patrie, le jour de gloire est arrivé!

Estáis todos bendecidos.

martes, 17 de mayo de 2011

Rancho de fiestas

Sí, amigos, sí, estabais en lo cierto. El pasado viernes 13 de mayo tuvimos cena y hasta hoy no ha habido en el blog ni la más leve mención al acto, supongo que tiene una explicación, bueno, supongo que tiene una carretilla de explicaciones, a cuál más absurda. Una, por ejemplo, que los dos días siguientes fueron fiestas y la tormenta lúdico-etílica, el desorden horario (el famoso jet lag bodeguero), provocaron serias interferencias en el normal discurrir comunicativo entre cofrades. Otra, y es otro ejemplo, que quien escribe, bastante cenizo, se olvidó llevarle la cámara a Javi para que cargara la batería, por lo que el reportaje de fotos es más bien penoso, algo que quizá haya influido en ese defecto de comunicación. Otra, y es el último ejemplo, que era viernes 13. En fin, lo cierto es que cenamos de cojones, y esto, aunque las fotos no sean muy buenas, tienen que creerlo. Lo importante es que era Viernes Sí.
Pero pasemos a la crónica.
Primero el tiempo. Noche calurosa, se inauguraban las fiestas y los cofrades subían con el jersey sobre los hombros, en manga corta, como el típico poteador del PNV, sólo que sin camisa y sin cantar eso de"... y un inglés vino a Bilbao...". 
Ya desde la hora del chupinazo (del que por desgracia tampoco tenemos constancia gráfica) Javi, el cofrade encargado de preparar la cena, se estaba currando un rancho especial, con costillita y chorizo. El olor que desprendía la bullente marmita estimulaba a los cofrades según iban llegando, de tal manera que ninguno pudimos resistir la tentación de meter la cuchara de madera en la sartén para saborear el exquisito caldo y apreciar el estado de cocción de la patata. En fin, excusas para meter el morro.
Aspecto de la marmita en la que se gestó el rancho. Javi, LCF, fue el artífice de esta obra maestra que por desgracia no podrán apreciar adecuadamente. Las razones... ustedes ya las saben, al menos alguna. Creo que fue Pedro el que con la cámara de su móvil tuvo que dejar constancia; ¡y menos mal! Somos un desastre.
Fíjense cómo desde la cuna de la cuchara, con el tenedor en la diestra, Juanan comprueba el estado de la patata, en ese momento ya era purita mantequilla, amigos.

El maestro antes de dar por concluido su delicioso lienzo. Observen cómo relame los pinceles.

Hay que confesar, y esto es importante, que por una vez, no se bendijo la mesa. Esto es algo que algunos cofrades advirtieron cuando la marmita estaba ya medio devorada. A veces, pasa.
Hubo quien dijo que el rancho estaba un poco sabrosito, el mismo maestro, demasiado autoexigente, lo dijo, pero yo tengo que decir que fue un deleite dar vado a semejante caldereta, y además a cuchara.

Antes, durante y después de la cena hubo tertulia, como no podía ser de otra manera. La bodega es un foro para cultivar la amistad en torno a una mesa y a un vaso, bueno, o a la botella directamente, como podrán ver en la foto inferior a este texto. Juanatonio pimplando al higuillo, es decir, recibiendo el chorro del delicado néctar directamente en la boca; ¡qué clase tiene!


No sé si habrá parado mientes en el enrejado del domicilio social. Ideal para pelar la pava en verano. Aunque se supone que somos nosotros los que tenemos que salir fuera. Lo cierto es que en las bodegas también se ha pelado mucho la pava, ¿por qué? Muy sencillo, queridos amigos, porque el vino es un grandísimo desinhibidor, y provoca que hasta el más cortado se suelte sin reservas tras la ingesta de este gozoso caldo que es el vino.

Los cofrades posan tras la cena. Mirándolo bien, cosa que es imposible, pues la foto está movida, parece que estamos posando para la portada de un disco. Incluso hasta parece que Pedro se va a arrancar con una jota.
A continuación bajamos al pueblo, al Azalea, como siempre. Después de tomar un café y un refresco con Ramón, nos fuimos a la plaza. No sacamos a ninguna moza a bailar, pero dimos unas buenas vueltas y alguno acabó seriamente perjudicado.
Las fiestas son así, amigos.
Puede que fuera viernes 13, que sí, que lo era, pero lo importante para la Cuadrilla es que ante todo era Viernes Sí.

Bueno, queridos, hasta otro día; estáis todos bendecidos.

lunes, 16 de mayo de 2011

Fiesta en las bodegas

El sábado hubo fiesta en las bodegas, como no podía ser de otra manera, claro, estábamos en fiestas. Ni las aves rapeces, ni los mismísimos buitres (¡qué animalitos!) se quisieron perder el evento. El caso es que mientras los cetreros bridaban a la concurrencia su magnífico espectáculo, la gente de la ORB aprovechaba para perfumar el barrio de las bodegas con un sahumerio bendito que salía de las parrillas de panceta al sarmiento, y que alegraba hasta le vuelo de las águilas.

Águila en las bodegas, probablemente huele la panceta.
Puesto que eran fiestas... qué menos que incluir un ave rapaz nocturna.

La ORB, una organización de altos vuelos, el buitre también quiso atravesar la "deliciosa nube".

Alucinante contemplar de cerca el vuelo de estos lidos pollitos.

Como siempre, para que todas estas historias salgan adelante y tengan éxito, tiene que haber detrás gente generosa que se lo curre; eso sí, unos más que otros.

La desgustación se alargó hasta entrada la tarde con grandísimo éxito de público. Los cetreros se colaron en El Rincón y descubrieron las bondades de nuestros calados.
He aquí una serie de fotos hechas en el subsuelo, en los mismísimos sótanos del Paraíso.
De El Ricón fuimos a la bodega de Los Pompeos, las constantes libaciones pusieron a algún concurrente al borde de la verdad, o sea, al otro lado del espejo. Aun así siempre hay tiempo para discusiones interesantes, como la de los corchos, y la paulatina desaparición de los auténticos por otros creados a partir de pasta de serrín.

La fiesta fue magnífica, alguno salió de la cueva cuando apenas un rescoldito de luz crepuscular, en fin, qué os voy a contar, amigos, que no sepáis ya.
Ya lo sabéis, estáis todos bendecidos.
Chao, caros amigos.

domingo, 8 de mayo de 2011

Aurelio, más que una leyenda.

Aquí tenemos a nuestro amigo Aurelio (Roddy McDowall), el científico Aurelio en estado puro, un tanto escéptico y descreído, pragmático, algo sobrevalorado (sobreo todo por su novia) y poco amigo de perder sus bienes materiales. En cualquier caso, qué buena persona era Aurelio, y cuántas buenas conversaciones ha provocado en la Cuadrilla de los Viernes Sí. Es verdad que Zira (Kim Hunter), su novia, también científica, le da mil vueltas. Ella es idealista y más observadora e inteligente que nuestro amigo. Pero hablemos de Aurelio.
Aurelio antes de que Taylor se cruzará en su camino, tomando vermú. ¡¡Qué clase tiene!!




Aurelio es, ni más ni menos que el Darwin de los simios, pues cree en el evolucionismo y sostiene que el simio viene del hombre, asunto que consideramos debería ser tenido actualmente en consideración por nuestros científicos del CSIC, al menos a tenor del comportamiento de ciertos humanos de nuestra historia reciente. Lo que ocurre es que, incluso en el planeta de los simios, la religión se opone a la ciencia. Los jerarcas de la religión simia, los orangutanes, lo llaman al orden (como otros llamaron a Galileo o a Giordano Bruno), puesto que las teorías aurelianas atentan contra los dogmas de la doctrina oficial. Aurelio corre el riesgo de ser considerado un hereje, algo que pondría fin a su carrera como científico, y lo que es peor, le haría perder su posición y sus privilegios. Por eso, Aurelio está dispuesto a retractarse, lógico, tiene carrera, es funcionario, le van a subir el sueldo, quiere casarse, vivir cómodamente y no meterse en líos, además, si Galileo lo hizo, por qué no lo iba  a hacer él. Zira es mucho más valiente que él, dotada de unos valores éticos más sólidos que los de su novio, ella sí que lo dejaría todo por una causa justa, Aurelio sin embargo se lo piensa, pero son precisamente la imperfección y la cobardía de Aurelio las cualidades que enternecen a la Cuadrilla de los Viernes.



Al final el amor tira mucho, y el bueno de Aurelio hace lo que su novia desea. Se mete en un lío de la hostia, libera a Taylor (Charlton Heston) y a una chica con la que pretende amancebarse y se convierte en un fugitivo, junto a Zira y al sobrino de ésta. En fin, pero en esta escena ocurre algo genial, y es que no sabemos muy bien si el que interpreta el papel de humano es la persona o el personaje, es decir, si es Charlton Heston (presidente de la Asociación Nacional del Rifle) o si es Taylor. Resulta que el bueno de Aurelio lleva armas, pero no las considera necesarias, es normal, para qué, ¡¡podría hacerle daño a alguien!! Pero Taylor no está de acuerdo y se agencia un rifle echando leches. Aurelio quiere convencerlo de que no es necesario, pero nuestro querido amigo es desobedecido y desacreditado por el soberbio e impresentable humano, que al final, eso sí, y como sin querer hacerlo, les da las gracias de un modo tibio, arrogante y altivo; pobre Aurelio, después del lío en que se ha metido. Incluso Zira le tiene que recordar que desde el principio tuvieron dificultades y que su patético agradecimiento es a todas luces decepcionante. El espectador, observando la actitud de Taylor, se da cuenta de que no merecía la pena liberar a tamaño pedante, y creo que Aurelio también, pero a estas alturas de la película nuestro amigo, el chimpancé Aurelio, es ya un hereje y no le quedan más huevos que salir por patas.


Al final, Aurelio pierde, y todo por salvar al impresentable de Taylor. El zoófilo beso de despedida a Zira tiene mucha guasa, aunque a nuestro amigo no le hace ni puta gracia, y menos todavía cuando llegan los gorilas de la policía y se lo llevan detenido por traidor y por hereje. 
A Taylor le espera su destino, con un final sobrecogedor que salva cualquier peli por mala que sea. Quizá tenía diez años cuando la vi por primera vez, pero esa escena me quitó el sueño, y todo por culpa de Taylor, qué cabrón. Produce un terrible desasosiego ver ahí la Estatua de la Libertad semi enterrada en la playa. Pero hoy pienso más en lo que pudo haber sido del bueno de Aurelio, al que se llevan detenido. Su final es terriblemente incierto, pero hoy nadie se acuerda de él, así es la vida.
La Cuadrilla Viernes Sí está contigo, Aurelio.