lunes, 26 de diciembre de 2011

Rancho

Última cena de diciembre y, por ende (y esto va por el Catedrático García), última cena del año. Como bien sabéis, son días de excesos. Supuestamente nuestros corazones, llenos de buenas intenciones, se impregan con el espíritu de la Navidad, pero lo único cierto es que son sobre todo nuestros cuerpos los que se impregnan copiosamente de alimentos: carnes, pescados, mariscos, dulces, alcoholes fermentados, destilados, etc. Quizá por eso la Cuadrilla decidió ir a la contra y deleitarse con un tradicional plato riojano que, por sus orígenes y características se halla en las antípodas de la opulenta dieta navideña. Sí, amigos, sí, estamos hablando del popular y humilde rancho, el nacido de la penosa dieta cuartelaria.
Pero antes de nada, como siempre, el tiempo:
  • Mañana nublada, con amenaza de lluvia o inscluso de nieve, con frío relativo, así, sin más. Lo típico de diciembre, aunque lo de la amenaza de nieve o de lluvia fue una ilusión, ni una gota. Por primera vez en esta sección incluímos fotografía. He aquí este rompimiento de gloría que vi desde la ventana de mi cocina.
Eran las ocho y media del día 22 de diciembre, día de la lotería, y parecía que el Divino estaba anunciándome el lugar donde iba a tocar el premio gordo. Más o menos a la altura de Sorzano, quizá sobre la casa de nuestro amigo Alfredo Ruiz. Sin embargo, acabo de hablar con él y me confirma que en Sorzano no tocó ni la pedrea. Ya ven, caros ciberamigos, en estos tiempos de crisis ya ni el Supremo es infalible.

Pero, bueno, pasemos ya a los asuntos culinarios. Como ya se ha dicho en la entradilla, tocaba rancho, y para eso contamos, como casi siempre, con Javi, que cogió los peroles por las asas. No olviden que entre sus muchas facetas y honores dentro de la Cofradía, Javi cuenta con los títulos de Maestro Asalari, Perito en Ranchos y Druida de los Ungüentos, pues sólo él conoce la fórmula mágica de los Santos Óleos. Como dato de interés etnográfico y gastronómico, hay que aclarar que el rancho fue elaborado con fuego de leña y la ayuda de la ancestral trébede, como se viene haciendo desde hace siglos. Nosotros en concreto, durante parte de los siglos XX y XXI.

Puestos al servicio del Maestro, el resto de los Cofrades nos entregamos de lleno a labores gregarias, tales como pelar patatas, picar pimientos, ajo, cebolla, trocear los conejos y descorchar botellas de vino. El espectáculo estaba en marcha.

Vean al "verso suelto" de la Cuadrilla picando patatas. El hombre se ganó alguna amonestación por parte de los veteranos Cofrades, que pusieron reparos tanto a su forma de trocear las patatas como a la de picar la cebolla. Sin embargo, Juan, como buen grumete, lo soportó todo con entereza y buen humor. Era el día de su Confirmación y quizá por eso los nervios le jugaron una mala pasada. En algún momento se le saltaron las lágrimas, bueno, seamos sinceros, lloró a moco tendido. Es lo que tiene picar cebollas.
Pochada la cebolla, le tocó el turno a los pimientos, rojo y verde. Observen el colorido que tomaba en la sartén. Los pimiento sobrantes acabaron en las brasas de leña.
Posteriormente, el Cofrade Perito en Ranchos añadió el conejo troceado. Fíjense en cómo poco a poco los pimientos de la base se van asando. Como ven, queridos amigos que nos seguís desde todos los rincones del mundo, el contenido de la sartén cada vez resulta más atractivo a la vista.

A continuación llega el turno de las patatas, esos humildes tubérculos que vinieron de América como una especie exótica hace cinco siglos. Una rareza botánica que en algunos países sirvió para alimentar a los animales de granja. Después, las hambrunas y la falta de otros alimentos básicos hicieron que el hombre las introdujera en su dieta, aunque pasarían muchos años hasta que se inventara el rancho a la riojana.


El Maestro Ranchero se encargó de aderezar la marmita con pimiento molido, hojas de laurel y alguna otra cosa que no pudimos apreciar porque, como suele ser habitual en sus chisterazos, nos invitó a cerrar los ojos, cosa que hicimos obediente y respetuosamente.

Durante la gestación del rancho tuvimos una agradable visita, ni más ni menos que Marina y Nuria, nuestra primera anunciante del Blog. Nuria nos trajo un postre, pero ya dejamos claro que con un flan no se paga un anuncio, así que aplícate el cuento. No pierdan detalle de la mirada censora de Nuria, que, copa de vino en mano, iba matizando y amonestando cada uno de los movimientos de Javi.



Tres momentos de la noche con el Cofrade Ranchero como protagonista. La verdad es que la marmita brillaba con plenitud, bullendo graciosamente sobre el fuego. Los pimientos ya estaban casi asados y el Maestro brindaba por ustedes lleno de satisfacción. Véanlo en su última comprobación, "está listo".


¿Se acuerdan ustedes de aquellos dos pimientos que poco a poco se iban asando a los pies de la trébede? Vean en qué se convirtieron por arte y gracia del fuego y del Cofrade Juanan. El plato de duralex los acuna, así como al aceite virgen extra de empeltre y a los ajitos picados. Después de probarlos ninguno de nosotros volvimos a dudar acerca de la existencia de Dios.


Pasadas dos horas, tal y como había anunciado el Maestro, el rancho estaba listo. Sólo faltaba dejar que reposara un rato. Durante ese tiempo (el de las dos horas de gestación), los cofrades degustaron entrantes de queso, lomo curado, salmón (empezábamos así a alejarnos de la inicial humildad), patés de diversa naturaleza, etc. Hay que confesar que durante esas dos horas de elaboración se trasegaron siete u ocho botellas de Crianza Rioja, motivo por el cual iniciamos la degustación de las patatas movidos por una especial alegría; la alegría que da el vino.

La Cuadrilla casi al completo inició con decisión la degustación del rancho. Observen a Juanito cómo estuvo acompañado por los veteranos cofrades Juanan y Agustín. Este último, por tratarse de un día tan especial, hizo el esfuerzo de venir a la cena. Desde aquí aplaudimos al pionero Cofrade por su sacrificio.
Y llegó el momento especial.... vean ahí abajo:

¿Puede haber una escena más religiosa que esta? Dificil, ¿verdad? Vean con qué devoción y recogimiento toma su Primera Comunión Cofradesca. ¿Cómo puede caber tanta Fe en una foto? Hay que decir que el Cofrade Agustín puso algunas pegas de inicio, dada la extremada juventud del catecúmeno, aunque poco después tuvo que retractarse, sobre todo al comprobar que, aunque Juanito tiene cara de niño, bebe como un hombre. Qué angelito.

Juan, el pionero de las rutas nocturas por Logroño, posa orgulloso tras aprobar su primer examen de catequesis. El tribunal tuvo unas palabras de elogio para el bisoño candidato. Posteriormente hubo también un recuerdo especial para la CÁTEDRA, en tono encomiástico, por supuesto, pues no es lo mismo un simple tribunal, como el de la Cuadrilla, que el TRIBUNAL por antonomasia, aquel que juzgó nuestra tesis el pasado 14 de Octubre.

El Maestro y el alumno aventajado. Observen cómo el Cofrade Juanan explica al iniciado los términos de Villamediana, cuyo conocimiento y ubicación ha de conocer para ganarse nuestro preciado Toisón de Cofrade. No pierdan detalle de la atención con la que escucha a su Maestro, "aquí está Valsalao, aquí Juandete, por aquí Zorraquín, más allá...".

La satisfacción era plena, después del rancho nos zampamos un pastel de naturaleza industrial, con un alto contenido calórico, rico en grasas saturadas, hidrogenadas y tal vez hasta enriquecido con uranio empobrecido, por todo ello, es evidente que no viene a cuento mostrar el citado pastel en este blog. Pero más allá de todos aditivos tan nocivos para la salud, lo cierto es que la tarta estaba muy buena y que nos dejó estas caras, ¿acaso por la radiación?
La Felicidad, que es frágil e inquieta, como esta foto movida y sin embargo tan reveladora del estado de plenitud que da la buena mesa, el buen vino, la compañía agradable y el cultivo de la amistad. En esta foto Bretoncito y Chuma son la encarnación de la alegría. ¿Sienten ustedes envidia? Pues no la tengan, prueben a seguir nuestro ejemplo y no nos vengan con la milonga de la envidia sana; eso no existe.

Nuria nos trajo un flan con la sibilina pretensión de ser un ofrecimiento altruista, pero más que un postre pareció un experimento. Aprovechando que los Cofrades de la Cuadrilla son como cobayitas que lo devoran todo, la primera anunciante del blog nos hizo entrega de un extraño flan que careció de éxito entre la concurrencia. Ni siquiera los tragaldabas de la Cuadrilla con inclinaciones más pantagruélicas pudieron acabarlo. Sedientos de venganza por tanto apunte, matiz y corrección, los Cofrades en pleno censuraron sin remilgos a Nuria, que probó en sus carnes (perdón por la expresión) su propia medicina. Por una vez, la censora fue censurada.
Nuria, por favor, deja de experimentar con nosotros y haznos una tarta en condiciones.

Bueno, y esto es todo por este año, al menos en cuanto a cenas se refiere. Pronto cumpliremos nuestro primer aniversario como Blog, efeméride que celebraremos por todo lo alto. No tenéis que olvidar, queridos amigos que nos seguís desde todos los rincones del planeta, que cada vez queda menos para la visita número 10.000, que será premiada con el honor de compartir mesa y mantel con la Cuadrilla. En breve, quizá a partir de la visita 9000, el inefable Miguel Notario será advertido para que esté atento a las IP de nuestros cibervisitantes.

Esta vez nos despedimos con la bendición del Cofrade Chuma, cuya recortada barba le otorga ese porte distinguido y la prestancia propia de un genuino gentleman iregüense, de esos que lo dicen todo con el silencio como único vehículo de expresión. Auténtico, Chuma.


Estáis todos bendecidos, caros amigos.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Alejandro Narganes Alles, "Camiseta".

La semana pasada murió Camiseta, y sus cenizas ya están en su huerto de Sotombos, en Bejes, Cantabria. Lo conocí el año pasado, y para entender su personalidad bastaba con ver el cartel que colocó a la entrada de su huerta "Sotombos. Límite de la velocidad de la luz. Entren en primera".
Sólo conociendo este texto, su pasión por el conocimiento, por la astronomía, se puede también entender el epitafio que eligió para la placa que conmemoraba su despedida.
"Cami" quería venir a cenar con nosotros un Viernes Sí. En agosto pasado me prometió que se pasaría por La Rioja para echar unos vinos y darse un homenaje con unas chuletillas al sarmiento.

Bueno, no ha podido ser. En el recordatorio que se repartió el día de su homenaje, ayer, sábado 17 de diciembre, se podían leer estos versos de Miguel Hernández con los que me siento ahora totalmente identificado:

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
Que aún teníamos que hablar de muchas cosas...
  
De lo que no cabe duda es que el próximo viernes la Cuadrilla brindará a su salud.
Hasta siempre, Camiseta.

martes, 13 de diciembre de 2011

Conejo asado al sarmiento.

Sí, amigos, sí. Después de meses sin saber nada de él, por fin, le pegamos al conejo, al oryctolagus cuniculus. Este inquieto roedor, popularmente conocido por su capacidad reproductiva, es también famoso porque tiene a bien tocarle los cojones al hombre, el homo sapiens (se supone), zampándose sus cosechas. En Australia provocó casi el mismo pánico que el ataque japonés a Pearl Harbor. Pero... ¿acaso es tan malo este simpático animal? Es de suponer que no, por eso, para demostrar las virtudes de este gracioso y entrañable roedor, decidimos rendirles este pequeño homenaje, que, al mismo tiempo, fue nuestro homenaje.
Pero, antes de nada, como siempre, el tiempo.
  • Nubosidad variable, con cada vez mayor incidencia de nubes conforme avanzó el día, aunque sin llegar a estar ciegamente cubierto en ningún momento. Temperaturas más o menos suaves para la fecha en que vivimos. Ni rastro de lluvia.
Después de la aventura por Logroño, la Cuadrilla regresó al humilde y cálido hogar del Refectorio. Esta noche le tocaba organizarlo todo al Cofrade Aitor, el ecónomo de la Cuadrilla, y nos propuso, como ya se ha dicho en el encabezado, un asado al sarmiento de conejo.

La vuelta al hogar de la Cuadrilla tras la penosa aventura por Logroño coincidió con el inicio de la campaña navideña. Observen, amigos que nos seguís desde todos los rincones del mundo, qué bonita estampa. La estrella fugaz que deja en el firmamento villametrense un luminoso haz de luz indicando el camino a seguir. Dentro, en el Refectorio, se nos arrasaron los ojos al escuchar el dulce crepitar de los sarmientos en la chimenea. Qué estampas amigos, qué estampas. Un poco más y montamos un belén viviente.
Pero dejémonos de melonadas navideñas, vayamos al grano. Resulta que el cofrade Aitor, además de ecónomo es el Maestro de las ensaladas, por lo que dejó los menesteres del asado a Javi y se puso manos a la obra con el verde.
Hoja por hoja, Aitor cuida que la ensalada esté en perfecto estado antes y después de entrar en la centrifugadora. Entre tanto, a apenas un metro, los desdichados animales ya están en la parrilla esperando su turno. Las dos gavillas son ahora energía convertida en ascuas, todo está listo para iniciar el asado.
Observen las dos fotos siguientes. Un precioso plano de la ensalada y una segunda imagen que habla claro del nerviosismo patente en el Refectorio, y es que, poco a poco, las papilas gustativas de los Cofrades empezaban a segregar más y más saliva. El hambre iba haciando cada vez más grande la oquedad del estómago, provocando sonidos gastrointestinales de fácil traducción. De ahí que se recurriera al Plan B del aceite.
No pierdan detalle de la imagen, y no piensen que el Plan B es un mal menor, se equivocarían flagrantemente. El aceite de oliva es un manjar tomado así, en barquitos. Mientras al conejo se le tornaba el color por el efecto de las brasas, los cofrades se deleitaban con estas exquisitas tapas de aceite virgen extra de oliva autóctona, empeltre, para más señas, y con una estupenda base de pan candeal.
Atención amigos porque llegamos al minuto de oro de la noche. Presten atención al chisterazo, y es que cuando el dorado de los conejos empezó a ser ya escandolosamente atractivo, Javi se sacó de la manga esta pócima mágica. El fotógrafo, habitualmente despistado captó la secuencia en tres o cuatro imágenes, obsérvenlas y luego las comentamos.


Pues ya lo ven, el Maestro asalari cogió un cáliz y vertió en su interior el delicioso zumo de empeltre virgen extra. Después echó ajos picados y varias yerbas (no podemos saber cuáles pues el Maestro nos pidió cerrar los ojos), y seguidamente le dio vueltas. El resultado ya lo conocen, sí amigos, sí, son los Santos Óleos, con los que después ungió los conejos. Como diría mi amigo Foncu, ¡qué arte! (con acento gaditano, del Puerto).
Viendo estas dos fotos de la parte superior... ¿qué necesidad tiene uno de seguir escribiendo?, ¿verdad? Qué maravilla ver al Maestro en acción, ver cómo unge (qué verbo amigos, y qué bien se conjuga). Es una pena que no puedan percibir el aroma que desprendía la carne después de recibir los Santos Sacramentos. ¡Cómo puede haber gente que no crea en los Milagros!
Y de la parrilla a la mesa, cómo no, en algo que ya va siendo Santo y Seña de la Cuadrilla, la bandeja de los cosques, toda una clásica de nuestras cenas. El anti-glamur puesto al servicio del bien y de la buena mesa. Ah, y no se vayan, todavía hay más, otro clásico...
Por supuesto que nos estamos refiriendo a los platos de duralex, qué buenos, y además de los transparentes de toda la vida. ¿Para cuándo los platos verdes o ámbar? No se sabe, recuerden que es precisamente la austeridad lo que rige la vida en el Refectorio.

Todo listo, así comenzó la cena del pasado viernes nueve de diciembre. No ponemos escenas explícitas de fagocitación porque hemos recibido varias denuncias de padres y madres escandalizados, y es que parece ser que los niños leen nuestro blog y afirman con absoluto descaro que de mayores quieren ser de la Cuadrilla, incluso algunos, los más abducidos por el blog, aspiran a pertenecer a la CÁTEDRA. En fin, a dónde vamos a llegar. Qué chavales, esto es la hostia, amigos.
Javi saluda a los ciberamigos de la Cuadrilla, también a los niños, y les pide que tengan paciencia, y que para aprender a hacer los Santos Óleos, primero, antes que nada, hay que plantar olivos (Gerardo dixit).

Nuria, Marina y Mita tuvieron cena en el Refectorio contiguo, el del tío Ignacio, y aprovecharon para hacernos una visita. Nuria, asidua cibervisitante del blog y una de nuestras más inflexibles censoras (recuerden sus correcciones y apuntes en la cena de la CÁTEDRA), nos dio el visto bueno. Mita se quejó de que no fuimos muy atentos con ellas. Le dio un ataque de risa porque decía que las estábamos ninguneando. Por favor, Mita, ¿cómo puedes pensar eso?
Bueno, y esta es la crónica de la primera cena de diciembre. Después bajamos al Azalea y alguien nos dijo que nuestro aliento tiraba para atrás, y, a juzgar por la dosis de ajoaceite con la que rociamos a los conejos, no le debía faltar razón.
Luna llena, noche ideal para la licantropía, pero lo nuestro no es ir por ahí aullando como si fuéramos lobos esteparios. Nos limitamos a celebrar el plenilunio apoyados en la barra del bar y departiendo con la gente más aguerrida y dura, o con aquellos cuya congestión nasal era más acentuada, en definitiva, con todo aquel que fue capaz de soportar nuestro aliento.

Estáis todos bendecidos, caros amigos.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Piedras de vendimia y Fibra de pájaro

Como estaba anunciado, el pasado viernes la Cuadrilla salió de su refugio en el Cerro de San Cristóbal para adentrarse en la jungla de cristal logroñosa. La noche resultó de lo más extraña, sin Refectorio, sin el regalo de su calor cómplice, sin la fidelidad de sus paredes mudas y sin el dulce crepitar de la leña en su chimenea. Sin Azalea, sin Arizona, sin nada de eso. 
Para paliar esta sensación de desamparo y orfandad, Juan, el visitante número 5000, ya todo un clásico de nuestras páginas, nos deleitó con una ruta nocturna por las calles del casco viejo logroñés. Una ruta que ustedes mismos pueden disfrutar en sus múltiples variantes acudiendo a Piedras de vendimia, el gran proyecto empresarial de nuestro guía. Pero antes de nada, como siempre, el tiempo:
  • Bueno, la mañana comenzó preciosa, con el cielo completamente despejado y con una temperatura más suave de lo que cabía esperar. Conforme avanzó la mañana fueron apareciendo nubes de evolución diurna que para las primeras horas de la tarde habían cubierto por completo el cielo, circunstancia que redundó en una bajada suave de temperatura, sin grandes descalabros. Ni rastro de lluvia, con la falta que hace.
Tal y como habíamos convenido, la Cuadrilla se reagrupó en el Café Moderno. Fue en torno a las nueve de la noche. Los Cofrades asistieron puntuales a su cita, como en un riego por goteo fuimos apareciendo uno tras otro. La Cuadrilla necesitó apenas cinco minutos para agruparse al completo, abrazos, sonrisas, etc. La emoción del encuentro fue regada con un Chulato del año. Es importante reconocer que nuestro querido amigo Miguel Notario traicionó su promesa de asistir al evento, y como suele ser habitual en él, ni se excusó ni se espera de él que jamás vierta excusa alguna. Ni una llamada ni un triste sms, y es que Notario es así. Es posible que algún negocio de dudosa moral, y quizá también de alta rentabilidad, lo tuviera ocupado toda la noche.

El afán divulgador del Blog de la Cuadrilla, nos impulsa a recordar que la plaza del Café Moderno fue escenario de la película Calle Mayor, de Juan Antonio Bardem, una de las fotos que decoran el café hace referencia a este acontecimiento único en Logroño.
Algunos de los objetos que decoran el bar constituyen en sí motivos de su propia historia, como esta cafetera que ahora forma parte del Museo del Moderno. No hay que olvidar que estamos ante uno de los bares más antiguos del Logroño. Este Café fue fundado en 1916, por lo que está ya muy cerca del centenario.
Libados los primeros vinos, la Cuadrilla se adentró de la mano de Juan en los misterios de la noche logroñesa, de la noche más friqui.

Magistralmente guiados, fuimos descubriendo los secretos mejor guardados de Logroño medieval, del áureo, del romántico y del actual, como los que abajo siguen:
Vimos algunos de los rincones frecuentados por el lumpen y el submundo logroñés. Esos lugares por los que normalmente los guías turísticos no suelen llevar a su clientes. He aquí la Cara-B de la opulencia. Filosofía pura y sabiduría popular escrita en las vallas de las obras inconclusas por la crisis, la avaricia insatisfecha de los de siempre. "Mañana no curro, ¿y qué?"; acojonante, amigos.
Siguiendo el Camino de Santiago fuimos a dar con la iglesia, y a su lado el templario juego de la oca. Juan, el verso suelto de la Cuadrilla, nos sopló algunas de las más arcanas perculiaridades de este juego. 
Por desgracia para el espectáculo de Juan, no hubo niebla ni truenos para acrecentar el misterio y crear así una atmósfera más propicia para el terror. Sin embargo, Juanito nos acojonó mostrándonos esta placa en una casa de la Calle Sagasta. Ni más ni menos que un relieve de Escrivá de Balaguer, fundador del Opus y santo, para más señas. Resulta que el creador del club de los agregados, los numerarios y los supernumerarios vivió en Logroño. Amigos, y esto, contado así, de noche y por calles extrañas, acojona más que el triciclo de Kubrick. Ni que decir tiene que pusimos pies en polvorosa.
Los hermanos d'Elhuyar habitaron aquí. Por lo visto aislaron a Wolframio. Nosotros, con humildad, pidiendo perdón por nuestra ignoracia (cuánto se echa de menos en estos casos a la CÁTEDRA), preguntamos a Juan quién era ese pobre hombre y qué motivos tenían los dos hermanos para aislarlo. Juan nos dijo que Wolframio era un contrabandista muy conocido en Logroño, pero que no estaba seguro de si era el mismo que aislaron los d'Elhuyar o si era otro. Menudo cuajo que tiene Juanito.
La Cuadrilla en uno de los rincones más bonitos de Logroño, junto a la Puerta del Revellín, donde cada 11 de Junio nos cuentan la milonga del cerco y de la resistencia contra los franceses a base de peces del Ebro y panes. Se desconoce todavía de dónde sacaban el pan nuestros aguerridos antepasados, ¿acaso de la Panadería Primi?

La Cuadrilla de los Viernes posa al completo en la Puerta del Revellín, porque no hay mejor manera de entrar y salir de la ciudad que por la puerta. Por la puerta grande, como el Maestro Chenel.

Bien, y para el final he dejado lo mejor de la visita. Resulta que a nuestro guía se le ocurrió que podría hacer todavía más friqui y más terrorífica la visita, parece ser que con lo del fundador de la Obra no tuvo bastante. Así que, ni corto ni perezoso, nos llevó trapaceramente al patio de la policía municipal y nos sorprendió con este tanguillo. Por favor, no pierdan detalle de esta composición, a medio camino entre la crónica y la denuncia. Hasta ahora se conocía la existencia de romances históricos, fronterizos, moriscos, carolingios, etc. Pero nada se sabía del "romance social transgresivo", que, a pesar de su modernidad, se ajusta a los dogmas del romance tradicional, con versos octosílabos y la rima asonante en los pares. Vean, pues, y escuchen, y sientan cómo la cera de sus oídos se derrite según va filtrando estos asonantados versos:

Habrán observado que, como con el episodio de la placa de San José María, la cuadrilla tuvo que acelerar una vez más el paso, y es que la osadía de Juan no tiene límites. El caso es que, entre susto y susto, hicimos sed, ya saben, la emoción seca el paladar, por lo que decidimos remontar la Calle Mayor hasta llegar a un bar de referencia, el Iturza, donde la Cuadrilla dio vado a una botella de Muñarrate del año. Nos la pimplamos ansiosa y atropelladamente, en lo que a Juan le dura un pareado, y es que la salida precipitada del patio de la municipalidad y el eco goliardesco de su romance todavía zumbaba en nuestros oídos.

El segundo efecto secundario de la emoción es el hambre. Pasado el susto y contenida la taquicardia con el Muñarrate, había llegado el momento de satisfacer nuestras papilas gustativas con todo tipo de manjares, por lo que decidimos tomar posesión de la mesa que Mariano nos había reservado en su Café, el Moderno.
Juan posa orgulloso con la bañera de callos a la riojana que gustosamente se zampó. Todos fuimos testigos de que rebañó el plato con media barra de pan, entiendan que con esta carta de presentación se le considere ya "verso suelto" de la Cuadrilla.
Y después de la cena brindamos con orujo por la Cuadrilla de los Viernes, por la amistad y por la alegría.
Para la historia de la Cuadrilla queda esta foto con Mariano y con Joaquín. A Mariano, dueño del Café Moderno, lo podrán ver ustedes, queridos amigos que nos seguís desde todos los rincones del mundo, en la última película de José Luis García Sánchez titulada Los muertos no se tocan, nene, basada en la novela homónima de un logroñés ilustre ya desaparecido, Rafael Azcona.
No sería justo terminar la crónica pasando por alto la Fibra de Pájaro, la canción que cada viernes y sábado suena en el Café Moderno justo a medianoche. Por supuesto que la Cuadrilla estuvo allí, y como nuestro nivel de exhibicionismo parece no tener límites, ahí nos tienen expuestos en sus dos versiones (comedor y sala de baile), y dispuestos a todo, y es que... por las venas de la Cuadrilla corre la sangre de un pájaro, en fin, no hace falta que me extienda más. Véanlo y satisfagan así su pulsión más voyeurista, que tampoco parece tener límites.



Salimos después a dar una vuelta por los bares de la zona céntrica de la ciudad, donde la Cuadrilla se sintió perdida y desorientada. Acostumbrados al compost del champiñón o, en el mejor de los casos, al olor del tomillo, del romero y de la jara, no supimos orientarnos entre tanto Cacharel, Dolce&Gabanna y Carolina Herrera. Nada que ver con el cerro de San Cristóbal, amigos, pero... qué rimelado, el de algunas pestañas, qué caída, la de algunas faldas, y qué líneas. Qué lección de trigonometría, oigan, qué ángulos, qué tangentes, qué senos y qué cosenos (por favor, póngase un clavel), y qué estatuarios (para sí los quisiera José Tomás), y qué desenvoltura en los pasos, y qué volumen en los cabellos, y qué gracia y qué donaire para ver sin mirar,  y qué... 

En fin, amigos, un poso de amargura invadió de modo súbito a cada uno de los Cofrades de la Cuadrilla de los Viernes, y es que el bullicio de la vida urbana no va con nosotros. Contemplando todos esos lozanos y hermosos cuerpos de mujer que no amaremos jamás (caiga esta sentencia como losa pesada sobre nuestras boinas), caímos también en la cuenta de que definitivamente nuestra felicidad está más cerca de la escondida senda, que del mundanal ruido. Fray Luis siempre tiene razón.

Con sigilo, procurando pasar desapercibidos, los Cofrades de la Cuadrilla de los Viernes, "verso suelto" incluido, se dispersaron al abrigo de la noche. Concluía así la última asamblea de noviembre.

Estaís todos bendecidos, caros amigos.

martes, 15 de noviembre de 2011

Parrillada gaucha

Queridos amigos que nos seguís desde todos los rincones del mundo, especialmente en Villamediana de Iregua, pero también desde territorios más exóticos, como América Latina, Bélgica, Sri Lanka, Alberite o Murillo de Río Leza, a pesar de todos los pesares, la vida sigue y nosotros con ella. Continuamos montados en este tiovivo llamado Tierra. Pasamos la vida entre giros de rotación y de traslación, mientras unos se nos quedan en el camino y otros se incorporan, y, entre tanto, intentamos pasarlo lo mejor que se puede.
A pesar de que soplan malos vientos, la Cuadrilla sigue atrincherada en el romántico y noble ideal de llevar la contraria al tiempo que vivimos. Y aunque el pesimismo nos invade, nosotros, empecinados, hemos decidido echarnos al monte del entusiasmo y del optimismo. Ojo, sin caer en la ingenuidad, que conocemos el suelo que pisamos, pero sin dejar de plantarle cara a la crisis a base de emboscadas de alegría como la del último viernes, con un ataque coordinado de churrascos de carne asada al estilo gaucho. Pero, bueno, primero, como siempre, el tiempo.
  • "Amaneció el día con el cielo completamente despejado, sin embargo, conforme avanzó la jornada fueron apareciendo nubes de intensidad variable que terminaron imponiéndose a los claros, a pesar de ello, en ningún momento se percibió riesgo de precipitaciones, y eso que se puso bastante oscuro por Bocairegua. No fue hasta la noche cuando tímidamente se escaparon algunas gotas. La temperatura sigue en descenso, aunque continúan siendo suaves".
Observen la premeditada elevación de la parrilla para evitar que la carne quede expuesta a un calor demasiado intenso.
Pues eso, que nos dijo Javi Estefanía que nos iba a preparar una parrillada gaucha y vaya la que preparó. Dos horas y media antes de que los Cofrades llegaran al Refectorio, Javi ya estaba a vueltas con la carne. El proceso no es complicado, pero requiere su técnica y hay que tener la paciencia de estar allí. La clave está en asar la carne muy poco a poco, elevando la parrilla al máximo para que el calor sea menos intenso. Así, los churrascos se asan de un modo más homogéneo, hasta el hueso, y sin que la parte exterior quede demasiado quemada. Todo un arte, amigos. No intenten hacerlo en sus casas.
Deleitense con las viandas. Queridos ciberlectores... ¿quién dijo que habíamos venido al mundo a sufrir?

He aquí un primer plano de la carne tajada, todo un espectáculo. La clave estuvo en la salsa, otros Santos Óleos que Javi nos preparó para ungir la carne. Una delicia.
El aspecto del Refectorio fue el que describe esta foto, no pierdan detalle de la pulcritud y la sencillez de la mesa, nada de ornamentos barrocos, sólo las carnes sobre los platos de madera, los vinos, libados en modestas copas, la gregaria ensalada y los Santos Óleos. Sin embargo, fijense en Fausti, o en Juanan, aprecien cómo expresa su plenitud, cómo alcanza el éxtasis al llevarse la tajada a la boca. Es sólo cuestión de fe, amigos, cuando la carne entra en la boca, los Serafines inician el concierto en el paladar y se produce la Comunión del alma con el cuerpo místico de Cristo. Es lo que San Juan trata de explicar en sus poemas, lo que se conoce como éxtasis místico, el placer sin límites y "un no sé qué que nos deja balbuciendo". ¡Cierra los ojos y descríbeme lo que ves!
Javi, el uruguayo (esa noche más uruguayo que nunca, dada la parrillada), fue en esta ocasión el Maestro Asalari. Una cena brillante, pregúntenle si no a nuestro Ecónomo, el Cofrade Aitor, su rostro me da la razón. Y es que a veces no hace falta pronunciar una sola palabra, las caras ya hablan con suficiente elocuencia.
 
Como digo, la cena fue simple y llanamente espectacular. Una cena, en definitiva, con garantía de éxito. Dicho de otra manera, una cena digna de ser ofrecida a la CÁTEDRA. Eso es precisamente lo que evocó el tipo de la foto superior, el Cofrade Luezas: "con una cena así seguro que sacábamos un 'no está mal chavales', o sea, una notaza impresionante".
Paco "Levita", el hombre que vino del Najerilla para aportar un poco cordura entre tanta insensatez iregüense, y Javi, el mismo que una noche loca, absolutamente iregüense, hizo el paseíllo con el nombre artístico de "Rubio de la Ermita".

El Cofrade fotógrafo también hizo el paseíllo aquella taurina y célebre noche con el nombre de "Murito de las Parras", y hubo más gente, pero no me acuerdo, bueno, sí, Juanan era "el Lagartijo", pero ya habrá en el blog quien amplíe datos. Aquí lo tienen autorretratándose patéticamente. Y es que la cámara a veces parece que toma vida y se vuelve gamberra, como si fuera la mismísima Lola Gaos en Viridiana, se levanta las faldas, enseña el pajarito y se descojona del personal. Por cierto, gran foto la de Lola Gaos, recordémosla, no tiene desperdicio. Aquí debajo:

Bueno, huelga decir que después de la cena y de la tertulia estuvimos tomando algo por ahí y que se hizo tarde y... en fin, "Allons enfants de la patrie, le jour de gloire est arrivé", ustedes ya me entienden, ¿verdad?

Así fue nuestra "Última Cena", no como la de Da Vinci, ni como la de Viridiana, simplemente fue nuestra última cena de noviembre en el Refectorio. La próxima tendrá lugar en Logroño, en un afamado restaurante de la capital; un poco de guerrilla urbana nos vendrá bien. Contaremos con la presencia especial de nuestro invitado de honor, el visitante número 5000, ni más ni menos que Juan, todo un clásico de nuestro blog, y quizá, y esto es un rumor disfrazado de primicia, es posible que asista también el  inefable Miguel Notario, cuya honradez, y esto ya lo saben ustedes, es tan voluble como la acidez del vino.
En fin, todo sea por hallar la senda del entusiasmo entre tanta maleza, y tanta torpeza, y tanta vileza...

Hasta la vista, caros amigos, estáis todos bendecidos.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Tributo a Adolfo

Así, de pronto, sin avisar, se nos fue Adolfo Bellido. Un desgraciado accidente nos lo ha arrebatado. Es difícil explicar lo que uno siente en este momento, y también resulta complejo ordenar todos y cada uno de los recuerdos que poco a poco van cobrando presencia en la memoria. Recuerdos que contribuyen a reforzar la idea de que Adolfo era un tipo peculiar, no sé exactamente qué era eso tan especial que confería su carácter y su personalidad, pero lo cierto es que tenía algo. Tal vez ese humor contenido, inteligente, y no digo esto por su amplísimo repertorio de chistes ni por su forma de contarlos, aunque es innegable que tenía una marca y un sello propios, lo digo más bien por el modo con el que sazonaba su discurso. Por cómo dotaba a cada frase, a cada palabra y a cada silencio, de un estilo propio, de algo que lo hacía único y singular. 
 
No hace mucho que Adolfo Bellido, “Mandorro”, tuvo una presencia especial en nuestro blog, el blog de la Cuadrilla de los Viernes. Fue con motivo de la visita de los belgas, de la segunda oleada belga, la de Arno y Dominique. Recuerdo perfectamente aquel día, la improvisada fiesta, los vinos, la conversación, las chuletillas, etc. Todos sabemos que Adolfo interpretaba muy bien las jotas, que era un verdadero maestro en este arte, de esos que emocionan al auditorio cuando cantan. De igual modo, los que lo conocían bien saben que no se prodigaba precisamente mucho, al contrario, escucharlo resultaba más bien excepcional. Sin embargo aquel día fue generoso, agasajó a los amigos belgas con unas jotas, y lo hizo del modo ideal para entender la esencia de este cante, sin aditivos folclóricos, es decir, en la bodega, con un vaso de vino en la mano y rodeado de amigos y conocidos. Este hecho, por suerte, lo tenemos en el blog y os invitamos a visitarlo porque es un documento único (ver). Recuerdo que antes de subir el vídeo quise pedirle permiso, y que como pasaban los días y no lo veía corrí la voz para que otros, Peque, Larri o Merengue, se lo dijeran. Cuando por fin nos vimos, él ya estaba al corriente de todo y desde la terraza del Jubilado me echó una voz para decirme “Ernest Lluch, que ya me han dicho por ahí…, oye, que sin problema, que pongas la jota en Internet cuando quieras”. Pocos días después, Miguel Ángel, “el Fotos”, me contó que Adolfo había visto en un bar el blog y que él mismo se había emocionado escuchando su jota. También supe que había tenido la oportunidad de leer el poema de Dominique, la amiga belga (está en el mismo post que la jota), un poema que ahora, releyéndolo, parece que está claramente inspirado en su persona, los últimos versos dicen:
La Jota brotando de tu pecho
lágrimas disfrazadas de tu alma,
no obstante, paraíso  de alegría.


Después me pidió que le pasara el poema completo en un folio para tenerlo guardado, y así lo hice. Si no recuerdo mal se lo di en la bodega, era un folio impreso que de inmediato volvió a leer, probablemente con el regusto de quien evoca un día de fiesta espontánea, la mejor fiesta, la que no se prepara, la que simplemente surge y fluye.
Con Bellido, además de un gran tío (esto es incuestionable), se va una biblioteca andante, o si lo prefieren, un archivo parlante con todo su fondo documental. Adolfo era un gran conocedor del pueblo y de la gente del pueblo, de los topónimos, de los microtopónimos, de las parcelas, de los árboles genealógicos y de las relaciones de parentesco. Biógrafo de muchos de los personajes que durante un tiempo fueron historia en el pueblo (historia popular). Su anecdotario era ingente y escucharlo un verdadero placer, probablemente uno de los mejores cronistas que ha tenido Villamediana durante estos últimos años. Dotado de una memoria prodigiosa, poseía además el don de relatar bien. De esos que cuando hablan parece que proyectan una pantalla para visualizar lo narrado, describiendo detallada y minuciosamente las situaciones. Con su muerte hemos perdido un amigo, pero hemos perdido también parte de nuestro patrimonio.
Adolfo era además un tipo que sabía vivir. Uno de esos personajes libres, que cuando las sientes cerca aportan energía e invitan a vivir, que son ajenos a la presión del horario y del calendario, y que se enfrentan a la vida de cara, trabajando a tope, pero sin perderle el pulso ni la sonrisa. Tengo la impresión de que Adolfo podría vivir en alguna de las pelis de Fellini, de Kusturica o de Berlanga, que respiraba el aire de sus fotogramas.
Lo recordaré casi siempre vestido con el verde del trabajo, llamándome “Ernest Lluch” (siempre me llamaba así), mientras esbozaba esa sonrisa tan característica en él, porque Mandorro se reía más con los ojos que con la boca. Lo recordaré de muchas maneras, en el campo, a lomos de su tractor o en la terraza de un bar, pero sobre todo lo recordaré en la bodega, cocinando un rancho o cualquier otra cosa, compartiendo vino, anécdotas, historias. Compartiendo, en definitiva, vida, y cultivando la amistad.
La Cuadrilla de los Viernes al completo, como todos los que lo queríamos y conocíamos, ha sentido profundamente su pérdida, por eso queríamos rendirle este pequeño homenaje en nuestro blog, con todo el cariño y con todo el respeto del mundo. Con un abrazo muy fuerte y sentido para su familia y para sus amigos más próximos.


Un par de imágenes enviadas hoy mismo por unos amigos de Legazpi, imagino que amigos también de Karlos. Un abrazo, y muchas gracias por el detalle de las fotos.
Pero también, porque creemos que él así lo hubiera deseado, queremos concluir nuestro tributo a Adolfo brindando por su figura, por todos esos ratos compartidos y por la llama de la memoria que lo mantendrá vivo mientras nosotros podamos recordarlo.
Salud.