martes, 21 de febrero de 2012

Patatas a la importancia

Queridos amigos que nos seguís desde todos los rincones del mundo, lo que ocurrió el pasado viernes fue algo más que una cena, fue la representación de un motín, de una algarada subversiva, de una rebelión mascada desde el subsuelo por un puñado de aguerridas patatas. Sí, amigos, sí, estos humildes tubérculos que en nuestras bacanales suelen ocupar puestos gregarios, generalmente de guarnición en los arrabales de las bandejas, tuvieron durante la pasada cena su momento de gloria, tomando al asalto la Bastilla gastronómica de nuestra mesa y reivindicando su protagonismo sur la table ¡Vive les pommes de terre! Pero tranquilos, como dice el Señor Lobo (Harvey Keitel) en Pulp Fiction, "no empecemos a chuparnos las pollas"; la Marsellesa es al final. Primero, como siempre, el tiempo:
  • Nubosidad variable durante la mañana para pasar por la tarde a nubosidad de evolución diurna. Subieron las temperaturas con respecto a los días anteriores y hubo una tímida presencia de lluvia, apenas perceptible. 

Le tocaba la cena al Cofrade Pedro y como suele ser tradición, así lo permiten nuestros estatutos, la Cuadrilla se desplazó a su bodega.
Bueno, por una cosa o por otra, lo cierto es que estamos en carnavales y nuestas pommes de terre se quisieron disfrazar de merluza a la romana, anda que no son coquetas ni nada, con su huevito duro y su perejil.
El pasado sábado, una noche después del día de la cena, tuve la fortuna de compartir un rato con la CÁTEDRA (el núcleo duro, los Catedráticos Reinares y García) y al citar las Patatas a la Importancia, me dieron un dato erudito (y sé que viniendo de ellos esto es una redundancia), y es que las patatas a la importancia ocupaban un lugar especial dentro del menú del riojano medio, el de a pie, era un plato con cierta distinción, muy propio de los domingos y demás días festivos. ¿Lo ven? Hablan y, aunque estén de pie, sientan CÁTEDRA.


Cuando el Cofrade Pedro organiza la cena, no suelen faltar los productos de la huerta, esta vez nos trajo una buena tartera de pimientos de la Solana que, como no podía ser de otra manera, estaban acojonantemente buenos. Hay que reconocer que no se bendijo la mesa, ni siquiera nos autoamonestamos como suele ser habitual en nosotros. Quizá fue por estar en días de Don Carnal, no lo sé, pero queden el látigo y el cilicio para otra ocasión
Qué cosas, ¿verdad? Las ensaladas casi nunca tienen espacio en el blog, y eso que éstas no las preparó el Cofrade Ecónomo, verdadero especialista en esta materia.
La redoma de vidrio, el porrón, por cierto, nos hace falta uno para el Refectorio, a ver si ponemos remedio a la situación. Aprovechamos para hacernos un autorretrato y estamparnos en el vino. 
A nuestros amigos los belgas les llamó mucho la atención esta vasija, tan rara para ellos y tan familiar para nosotros.

Esto es lo que dice el británico Georges Orwell en su Homenaje a Cataluña del porrón. Orwell vino como voluntario para luchar por la República y en seguida se vio envuelto en la guerra civil del bando republicano, pero eso es otra historia y para otro blog, lo cierto es que en este pasaje de su autobiográfica novela cuenta cómo toman el rancho en los cuarteles. Observen la descripción que hace del porrón, "cosa espantosa":
Comíamos en largas mesas montadas sobre caballetes en escudillas de hojalata siempre grasientas, y bebíamos de una cosa espantosa llamada porrón. El porrón es una especie de botella de vidrio con un pico fino del cual sale un delgado chorro de vino al inclinarla. De este modo resulta posible beber desde lejos, sin tocarlo con los labios, y pasarlo de mano en mano. Me declaré en huelga y exigí un vaso en cuanto vi cómo se usaba el porrón. Para mi gusto, se parecen demasiado a los orinales de cama de vidrio, sobre todo cuando estaban llenos de vino blanco.
Curiosa visión, ¿verdad? Leyendo su descripción da la impresión de que hay que ser de la CÁTEDRA para beber en porrón, ah, y cómo se le va la pinza cuando piensa en el vino blanco. ¿Cómo serían los orinales en el antiguo imperio colonial? Donatien, nuestro divino marqués, no le haría tantos ascos; mais, quel homme!
Hay que decir, en honor a Orwell, que más de uno de los Cofrades de la Cuadrilla prefiere siempre el vaso antes que el porrón.

Bueno, es cierto que no hemos dado todavía con la fórmula mágica del chocolate de la CÁTEDRA, pero lo estamos intentando. Eso sí, estaba delicioso, ahí lo tienen, al heredero legítimo del panem foliatilem romano. Delicioso milhojas.
Entre tanto, los relojes de arena delataban el paso del tiempo. Porrón y cuenta nueva.
Bretoncito, que ya están con nosotros y añadió mordiente a la conversación.

Entre reloj de arena y reloj de arena, la tertulia se dilató amigablemente junto a la chimenea.
El vino chispeó en los vasos y nuestros rostros recuperaron la alegría, el tónico de las noches jubilares, cuando las voces se vuelven cálidas y acarician el aire con ese tempero ideal para el cultivo de la amistad. Y esto, amigos, no tiene precio, es un patrimonio muy valioso, que no cotiza en bolsa ni está sujeto a especulaciones.

Acababa así la última cena de febrero, seguirán más cenas y más encuentros, y siempre perseverará la misma conversación, para qué vamos a cambiar si nos gusta así. Y si en nuestro Refectorio hay primavera hasta en los más gélidos días del invierno, durante la cuaresma que se avecina siempre habrá hueco para un carnaval. En el vicio está la virtud.

Bueno, claro, hay que decir que bajamos al Azalea y que tomamos una cafecito una copita y que dilatamos, como suele ser habitual, la tertulia. Luego... bueno, es difícil de explicar lo que pasó después, digamos que se hizo tarde para los de siempre, que no tienen remedio ni lo desean. Divina imperfección.
Fotos tomadas con cámara oculta. Ahí tienen a dos viejos conocidos de la Cuadrilla, Eduado y Pedro, departiendo amigablemente, y junto al Cofrade Juanan, el mismísimo Jósean, al que pronto la Cuadrilla le tenderá una invitación especial.
Ramón no descubrió la cámara oculta. Sólo Juanan parece tener claro dónde estaba el pajarito.
¡Malditos heterodoxos! ¡Arderéis en el infierno!
Allons enfants de la patrie, le jour de gloire est arrivé...
Estáis todos bendecidos, caros amigos.
Vale.

6 comentarios:

  1. No puedo robar la foto , con la pinta tan buena que tienen esas patatas.
    Fotógrafo , pasamela

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  2. Te refieres a las patatas a la importancia?

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  3. Pueees, anónimo, si a ti te vale a la cuadrilla también, fale u no fale

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  4. Si, pasarme la foto de las patatas a la importancia,
    Un besito

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  5. Un truco , cuando hagáis patatas a la importancia.
    Cuando estén ya cocidas, enteras y con la piel no le quitéis el agua de cocción hasta que se partan para hacer rodajas.
    Esperar hasta que esté fría el agua o sumergirlas en otro agua , si no se romperán.
    Luego procedéis al rebozado.
    Primero siempre harina y a Continuación el huevo.
    Ya os pondré la receta.
    Un besito

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